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Desmienten a mujer que denunció violencia vicaria

Themis diosa de la justicia en el TSJ Morelos
Themis diosa de la justicia en el TSJ Morelos

Por la redacción

Cuernavaca, Morelos; 25 de abril de 2022. Desde el pasado 20 de abril han circulado diversas notas periodísticas en las cuales Irene Alejandra Pérez se ha pronunciado como víctima de violencia vicaria en diversos medios nacionales e internacionales, sin embargo, de acuerdo con su ex esposo Antonio Zamora Lechuga, ella miente

En entrevista, Antonio Zamora Lechuga relató que en 2017 inició esta batalla legal y durante mucho tiempo Irene Alejandra Pérez tuvo a su hijo retenido, viviendo en condiciones infrahumanas y en un ambiente insalubre lleno de fauna nociva, esto sin permitir que se acercara a él:

“Durante estos años mi menor hijo fue victima de un abuso constante por su parte: presentaba un grado de desnutrición extremo, a tal punto que de la escuela en la que se encontraba me llamaban para avisarme que había ido sin desayunar y que ella no contestaba a los llamados que le hacían; una falta de higiene personal constante, con ropa rota y sucia que además no era de su talla y en ocasiones hasta sin ropa interior”, explicó.

Zamora Lechuga abundó en que “las pensiones alimenticias que se le entregaban a Irene Alejandra Pérez las gastaba en drogas, alcohol y fiestas con sus amigos en el mismo lugar en donde vivía mi hijo y él presenciaba todo esto; mi hijo me llegó a comentar en más de una ocasión que tenía miedo de los amigos de su mamá y de todo lo que hacían cuando iban a su casa, motivo por el cual comencé a entregar la pensión en especie para asegurarme de que se haría un uso correcto de la misma y ésta no sería utilizada para satisfacer las adicciones de mi ex esposa, de la misma manera intenté permanecer lo más que puede en contacto con mi hijo para estar pendiente de cualquier incidente que pudiera llegar a ocurrir”.

El afectado añadió que su hijo ha sido diagnosticado con Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) desde que nació en Argentina; en dicho país no contaba con ningún tipo de atención, ni siquiera las vacunas más elementales por la ideología anti vacunas de la señora.

“Llegando a México fue que acudí con un Neurólogo Pediatra, el cual me proporciono un diagnóstico y un tratamiento con el que mi hijo podría llegar a tener una vida “normal” dentro de su condición; no obstante, ella se negó por completo alegando que eran anfetaminas y que no le daría eso; fue tanto su enojo al respecto que incluso acudió al consultorio del médico, lo insulto, destruyó sus cosas y se llevó al niño”, explicó.

Después de ello el menor ingresó a una escuela de atención especial donde recibió diversas clases con las cuales se supone iba a poder mejorar en su desarrollo académico y psicológico; pese a esto, agregó: “mi hijo no avanzó de ninguna manera porque ella no puso atención en su cuidado ni realizó las terapias necesarias para su rehabilitación; es por ello que cuando mi hijo llegó conmigo no sabía ni siquiera leer, era incapaz de coordinar y, por supuesto, se encontraba completamente atrasado en su formación académica.

Además de lo anterior, en el 2020 Alejandra, la madre, decidió diagnosticarlo con COVID y darle Cloruro de Sodio (CDS) que ella misma prepara con cloro comercial (que es el utilizado para trapear los pisos).

Por ese tiempo, Irene Alejandra también informó al padre del menor que lo sometería a una dieta vegana quitándole todo tipo de alimento de origen animal y le realizaría 40 lavados intestinales en el transcurso de un mes con Pamoato de pirantel (utilizado para desparasitar animales, sobre todo caballos) y otro que es utilizado como fertilizante de jardinería del que no me dio el nombre, todo esto para “curarlo del TDAH”.

“Fue en ese momento que, aterrado por la seguridad de mi hijo, consulté a varios especialistas y todos coincidieron en que de iniciar dicho tratamiento el niño podría llegar a perder la vida”, denunció Antonio Zamora.

El 4 de agosto de 2020 solicité al DIF su intervención, lo cual dio como resultado un acta provisional donde se establece que el niño quedaría bajo mi cuidado; Alejandra solicitó al juzgado de Xochitepec que se le entregara al menor porque ella tenía la guarda y custodia y la jueza decidió entregarle a mi hijo sin siquiera escucharme ni escucharlo a él, esto para evitar cualquier tipo de conflicto, ya que la señora acostumbra gritar y llorar por todo el juzgado diciendo que como es extranjera se aprovechan de ella, claro que omite decir que acostumbra robar y drogarse, y al final, ésta fue la razón por la que los vecinos del lugar le pidieron a los dueños que dejaran de rentarle la casa en la que ella y mi hijo vivían”, dijo el ex esposo de Irene Alejandra.

En la entrevista Zamora Lechuga relató que el 2 de abril de 2021 recibió mensajes por medio de Whats App donde Irene Alejandra le decía que se iba a vivir a Malinalco sin dar mayor explicación ni un domicilio donde pudiera buscar a su hijo, diciendo que viviría con un amigo porque no tenía casa. El 11 de abril de ese mismo año la señora Alejandra llevó a su hijo de convivencia con él, lo dejó en casa de su papá y no volvió a saber de ella. Después de esto, el niño le comentó que tenía miedo de su mamá, porque ella y su amigo fumaban un cigarro que olía muy feo y que él dormía en el piso de la casa, no le daba de comer y lo obligaba a hacer dibujos que vendían en el mercado de Malinalco.

“Desde ese día desapareció por completo y no volvió a contestar ni mensajes ni llamadas; motivo por el cual solicité la guarda y custodia al juzgado de Jiutepec, que es al que le corresponde conocer de este asunto debido a que mi hijo, desde hace más de 1 año, vive a mi lado en el municipio de Emiliano Zapata y ella en Malinalco sin tener ningún dato de donde poder localizarla. Desde esa fecha mi hijo se encuentra en tratamiento, empezó a asistir a la escuela; primero en línea y ahora presencial, recuperando el tiempo que ha perdido, vive con una familia que lo ama, que comprende su situación, que se encuentra al pendiente de él en todo momento y, sobre todo, que no lo maltrata ni lo ofende (su madre le decía constantemente que era un idiota porque le pusieron una vacuna en Argentina)”, relató.

También dijo que la única vez que Irene Alejandra habló con su hijo fue para decirle que ya había hablado con la policía para que lo metieran a la cárcel y al niño lo regresaran con ella; a raíz de esto el hijo está atemorizado por la situación y le ha pedido, en más de una ocasión, que haga algo para evitar que se lo lleven.

Antonio Zamora Lechuga finalizó diciendo que el juzgado de Xochitepec le requirió a Irene Alejandra Pérez que proporcionara un domicilio en Xochitepec y que proporcionará un régimen de convivencias, de lo cual ella hizo caso omiso.

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