Conjuros sororales para tiempos inciertos. Memorias inimaginadas. 50 voces que cuentan una historia
- by Redacción

Por Marcia Trejo
Cuernavaca, Morelos; 18 de mayo de 2022. En marzo de 2019, en México, sucedió uno de los eventos colectivos más impactantes, destructivos e inimaginados en el que el todo se detuvo. Datos, gráficas, informes, terminología medico-biológica, daban cuenta de lo que pasaba en el país, y en todo el mundo, esta historia será contada en el futuro cercano, ¿pero cuáles serían las voces que contarían esta historia?
Esta vez no sería la hazaña heróica de un, o unos hombres protagonistas que salvan al mundo la que hablaría por todes, esta memoria proponer ser un aporte que reivindique la forma de contar la historia, son las palabras verdaderas de 50 mujeres que cuentan desde lo cotidiano y lo insólito los testimonios de lo vivo y lo muerto.
Memorias inimaginadas es una rama del árbol mundial de mujeres que se alejan del silenciamiento y cuentan sus propias historias de lo que ahora son “aquellos tiempos” de confinamiento, desde sus experiencias e imaginación, gracias a la coordinación de una loba rebelada.
Este portal que con letras abrimos dio a luz una librihija, que no es sólo un libro. Es un parto colectivo; no se abrieron caderas sino corazones, se dilataron sentimientos, se amamantó de palabras, se escribió sin anestesia, se pujo desde geografías diversas como sus Madres, que decidieron apropiarse de la escritura para dejar esta estela testimonial de lo que ahora es pasado.
Y así, nació ella, la librihija, inimaginada como la idea de lo que un maternaje colectivo, representa…
La lectura de esta librihija, contiene lo que da miedo imaginar, lo que no se logra imaginar, lo que no quieren que imagines, lo que duele y lo que da gozo imaginar; fue escrita con la pluma ficticia sobre un papel ilusorio, fue una estrategia de resistir colectivo de los tiempos inimaginados. Dentro, 50 mujeres desemejantes, dispares, plurales, desde el lenguaje escrito nos comparten sus experiencias en el naufragio que ha significado el distanciamiento social. Gracias a la escritura, se logró que el encierro y la incertidumbre de los últimos dos años se volviera colectivo, afectivo, humano y de esta forma, lograron conjurar un aquelarre de sanación.
El ejercicio imaginativo y por ende el inimaginable, es una invitación a mostrarnos como aquello, que de otra forma no nos atreveríamos, a pensar más allá de nuestra realidad y cotidianidad para sumergirnos en historias otras, posibles e imposibles.Una mezcla sanadora entre realidad y ficción. Así, las autoras construyeron un espacio de voces múltiples en el que, desde la lectura inicial se presentan desde sus comentarios subversivos, se retratan para la otredad, pues cada comentario representa fragmentos de diversos colores, muestran sus motores como escritoras, permitiéndonos tener una antesala sinestésica de este hervidero de memorias.
Las memorias inimaginadas que nos comparten fluyeron desde la poesía, la crónica, la narrativa, la ficción, la reflexión y finalizan con la transformación. De esta manera, el acomodo fortuito de sus capítulos que van guiando este recorrido, nos permite, como si fuera un baile de nebulosas y desde una armonía literaria, acompañarlas en el universo de sus memorias en seis capítulos.
En la Poética de lo incierto se reúnen los cantos, imploraciones, inhalaciones y exhalaciones. Son poemas desde lo impreciso que desdibujan el tiempo. Las pasiones del ser de estos versos que se escribieron desde el encierro, nos conectan con pasados cautiverios internos, versos que encaran de frente a la muerte, al fuego y a las paradojas que se volvieron cotidianas, se estremecen en el deseo inacabable de poder sentir “el efecto anestésico de la conciencia que astutamente se bloquea para no percibir con cordura.”, como logró mutar la poeta Suzuki Lee.

De amores y ausencias es la segunda nebulosa donde diez manos poetas nos invitan a cuestionar ¿Es acaso posible amar sin aceptar la inherente ausencia? En este capítulo nos dejan ver que “Hay tristeza y belleza en la muerte” como escribe Paloma Rodríguez pensando en su Margarita, la historia de Yini Rodríguez que nos permite transitar por las memorias de su madre. Los deseos incuestionables, los despertares, las despedidas arropadas de amor y ausencias; la ausencia de madres, tías, hermanas y hermanos, amores varios, pero también el amor; el que resiste, el que en recuerdos las consuela y que en manada construye para no dejarnos morir, que nos vuelve más fuertes que ayer. El amor, nos cuenta Estrella Fernández, “en tiempos de tormenta, es un acto de fe”, como Alicia Guitierrez que desde su madriguera amorosa, reparte críticas al amor romántico, otra epidemia que también nos mata.
Dentro de Crónicas de aquellos días nos comparten las memorias de mujeres que desde geografías tan diversas como el cautiverio penitenciario, en un doble encierro, donde se agudizan las violencias y las desigualdades: ¿Cómo luchar contra algo que no se ve, no huele y no se siente? se preguntó Rocío Solache mientras pasaba un día más presa en el Penal de Atlacholoaya, mientras Valentina Castro escribe su “Cautiverio en movimiento” donde desde la libertad recuperada recuerda “aquel lugar donde no solo mi cuerpo se encontraba enclaustrado, sino también mi alma, mi esperanza, mis sueños, mi vida.” Así, las autoras nos llevan por esas realidades que evidencian, sus memorias abonan a la denuncia política contra un estado carcelario cada vez más punitivo e inhumano.
La lectura que avanza franca y profunda, nos lleva por “Días ininterrumpidos” de aprendizaje y agradecimiento, “La precuarentena” donde Moran nos narra el vuelo inaugural de sus alas, como Karla Castillo con su “Baile frustrado”, desde “La granja de la diosa” nos paseamos por maravillosos lugares y recorremos el mundo. La crónica docente también se hace presente con Paty Suarez, después desde sus galaxias aparece Gloria Olguín “la mujer valiente que tiene el don de la palabra y la voluntad de seguir.”. Todas ellas revelan su pesares, reflexiones y desconciertos. Las detalladas historias logran generar empatía, el capítulo cierra con la participación de Lucy Bell, que desde las neurodivergencias levanta inspiradoramente una bandera sororal de resistencia.
Las historias aquí compartidas, están desdibujadas, sus esferas reales e irreales tienen fronteras difusas, las Realidades que superan la ficción, que corresponden al cuarto encuentro nebular, contiene textos como “La gota de sudor” que nadie quiere que la salpique, se encuentra llena de “Atisbos y divagaciones” como lo son escribir una oda a la pantufla y a la sandalia o dejar que Ana Hernández nos presente a la pequeña Ailicec. LA ficción se manifiesta tan real como el cristalazo que recibió Mordaccio en el que “también trajo la noción de que estamos aquí, fuertes, frágiles y velozmente transitorias. Y con esto para mí, el infinito dejó de tener fin.”, y nos muestra como una caja china el texto de Aída Hernández, que visibiliza con una prosa poderosa en “El encierro dentro del encierro” el caso de Aurora, que representa a muchos otros casos en América Latina, quien ha vivido el cruel actuar del sistema carcelario patriarcal; Olvera pide “Resiste un poco más” mientras relata la experiencia cruda de la enfermedad y la esperanza de que la vida perdure. Estas realidades se extienden, te hacen salir de la “Zona de confort” y te colocan ante escenarios de los que no puedes permanecer desafecta.
Nadie tiene, en realidad, certeza de sus pensamientos futuros, habitamos los espacios uno a la vez, y son los hechos inesperados, dolorosos, intensos, inimaginados, fatales, como los que iniciaron hace dos años, los que permitieron tener Reflexiones insospechadas. “Quise buscar mi voz poética como salida de la monotonía o tal vez como aprendizaje” pronuncia la voz de Dani Mondragon desde el movimiento de su quietud. En estos textos las escritoras critican, exploran, se preguntan: sus transformaciones, la respuesta social desde las redes acerca del confinamiento, la edad y lo desaprendido, el por qué valdrá la pena amar la vida, ¿Qué pasa con la justicia en tiempos de distanciamiento social? se preguntan autoras que emergen del encierro carcelario y llama al confinamiento por el virus el “Pretexto perfecto” para la justicia siga sin llegar. Las preguntas continúan… ¿Hasta cuando?.
Finalmente llega el momento de Transformaciones, capítulo que se apertura con la transmutación más sagrada: el maternaje, la nueva vida, donde acompañamos el nacimiento atravesado por el confinamiento de Pajarita pez “Parir es una cuerpa partida a la mitad, pero unida a la divinidad.” nos comparte Marina Ruiz; se siguen transformando y aparece una “Mujer Jaguar” que con sus pisadas de prosa salvaje ritualiza el caos con sus performances. Se escribe de cambios, de incertidumbres, de sueños, de abrazos con la mirada, de lo que implica un nuevo mundo, de nuevas normalidades haciendo malabarismo de lo incierto. Este capítulo nos emociona, nos altera, nos hace entender el cierre de este largo e intenso baile de nebulosas, nos mantiene atentas al porvenir, culminando con la calma de una puesta de sol, que desde la palabra de Lucía Espinoza celebramos a “La escritura transforma, sana, renace y enseña, como un puente de esperanza en un sendero de silencio.”
De esta manera, entre hilos de letras, se fue tejiendo una hermandad de 50 mujeres, esta librihija es el reclamo colectivo de nuestras libertades, que desde de la palabra busca reivindicar nuestra resistencia sororal, pues en un contexto donde “cuarentena” se convirtió en sinónimo de infinita, en un contexto de desconexión, de miedo a la otredad, al contacto, de la dependencia tecnológica, lleno de prejuicio, agudizando violencias, profundizando ausencias, emergieron las memorias que no nos imaginamos, en el que estas 50 mujeres de forma colectiva y como acto subversivo dejan testimonios, fragmentos de ellas mismas, duelos y esperanzas, sus risas y llantos, que hoy se han convertido ya, en semillas tecnicolor para sembrarse en las miradas que así lo deseen.
Te dejamos pues, la propuesta hechicera; lee nuestro brebaje y empápate de lo inimaginado.
Este caldero reúne las palabras de 50 mujeres, está lleno de magia, dolores, amores, historias, fragmentos, recuerdos, heridas y sanación. Esta pócima no es para beber, este brebaje se lee. Representa un hervidero emocional grande y poderoso, en el que nos mostramos desnudas, sin vergüenzas, naturales. Es arte, es belleza, es fuerza sororal.
